El interés compuesto explicado con ejemplos
Se le atribuye a Einstein haberlo llamado la octava maravilla del mundo. Sea o no cierto, el efecto es real y poderoso.
El interés compuesto es el interés que se calcula no solo sobre el capital inicial, sino también sobre los intereses acumulados. Dicho de otro modo: tus ganancias empiezan a generar ganancias.
Interés simple frente a compuesto
Si depositas 1.000 euros al 5 % anual con interés simple, ganas 50 euros cada año, siempre. Con interés compuesto, el primer año ganas 50 euros, pero el segundo año el 5 % se aplica sobre 1.050 euros, así que ganas 52,50. Al cabo de 20 años, el simple te da 2.000 euros y el compuesto unos 2.653.
La fórmula
El capital final se calcula con C = C₀ · (1 + r)ⁿ, donde C₀ es el capital inicial, r la rentabilidad anual en forma decimal y n el número de años. Con aportaciones periódicas el cálculo es algo más largo, pero la idea es la misma. Puedes hacerlo directamente con nuestra calculadora de interés compuesto.
El factor tiempo: dos ahorradores
Supón una rentabilidad constante del 5 % anual. Ana ahorra 200 euros al mes entre los 25 y los 35 años, es decir, durante diez años, y luego deja de aportar. Berta empieza a los 35 y aporta 200 euros al mes durante treinta años, hasta los 65. Ana aporta en total 24.000 euros y Berta 72.000, tres veces más. Sin embargo, a los 65 años Ana tendría unos 133.000 euros y Berta unos 163.000: Berta solo gana un 22 % más aportando el triple, porque el dinero de Ana estuvo trabajando más tiempo. La lección: empezar pronto vale mucho más de lo que parece.
Lo que el interés compuesto no hace
- No garantiza rentabilidad. Un 5 % constante es un supuesto, no una promesa. Las inversiones reales suben y bajan.
- No elimina la inflación. Si el precio de las cosas sube un 3 % al año, una rentabilidad del 3 % significa que no ganas poder adquisitivo.
- No incluye impuestos ni comisiones. Ambos reducen la rentabilidad neta.
También funciona en tu contra
El interés compuesto afecta igual a las deudas. Una tarjeta de crédito con un saldo aplazado crece a toda velocidad porque cada mes se cobran intereses sobre los intereses anteriores. Por eso conviene saldar primero las deudas más caras.